Friday, November 03, 2017

La visita de Kevin Mitnick a México




Kevin Mitnick es conocido como el hacker más famoso del mundo. Todo comenzó a partir de su inicial interés por la magia, la cual derivó en la magia de la telefonía y lo que se podía hacer con ella. Mitnick comprendió que podía hacer una serie de trucos para introducirse en otros sistemas. Por ejemplo, a los 13 años halló cómo brincarse el sistema de tarjetas que se usaban en el sistema de autobuses de la ciudad de Los Ángeles. Mucho de ello lo hizo no a través de técnicas complejas de programación, sino de ingeniería social, es decir, hablando con personas asumiendo identidades de empleados de la empresa a la cual le quería sacar información. Con ello pudo, por ejemplo, hablar con la gente de Motorola y obtener en unos 15 minutos, el código fuente de uno de sus teléfonos más populares.

En 1979 logró introducirse ilegalmente en una red de computadoras, después de que un amigo le diera el teléfono de Ark, un sistema de cómputo de la empresa DEC. Mitnick simplemente copió el software de la empresa y cuando fue detenido, se le sentenció a 12 meses en prisión, con 3 años más de supervisión. Casi al final de este período, Mitnick hackeó el sistema de mensajes de voz de Pacific Bell. Cuando las autoridades supieron que él estaba detrás de esto, se le empezó a buscar por los Estados Unidos y Mitnick se convirtió en fugitivo por dos años y medio.

Pero todo esto tuvo el final predecible: Mitnick fue arrestado el 15 de febrero de 1995, en su apartamento en Raleigh, Carolina de Norte, con acusaciones federales que incluían un número de delitos en ese período cuando fue fugitivo de la justicia. Se le acusó entonces de fraude cibernético (14 cargos), posesión de dispositivos no autorizados (8 cargos), intercepción de comunicaciones electrónicas, acceso no autorizado a una computadora federal y daños a equipos de cómputo. En 1999 Mitnick se declaró culpable de alguno de esos cargos y fue sentenciado a 46 meses de prisión, mas 22 meses por violar los términos de su liberación de 1989.

Kevin Mitnick estuvo cinco años en prisión, cuatro y medio años desde el juicio y 8 meses en confinamiento solitario porque, de acuerdo con Mitnick, los abogados convencieron al juez e que él podía “iniciar una guerra nuclear silbándole a un teléfono”.


Finalmente el 21 de enero del 2000 fue liberado. Durante este tiempo, inicialmente se le prohibió el uso de cualquier tecnología de comunicación diferente a un teléfono residencial. Mitnick combatió semejante decisión y eventualmente ganó el caso con lo que tuvo acceso a Internet. Mitnick no pudo además, comercializar en libros o cualquier otro medio su historia por ser, de acuerdo a la justicia estadounidense, una serie de hechos delictivos. Pero esta limitación se terminó en el 2007.

Cabe decir que Mitnick nunca sacó provecho de sus actividades. No vendió información, contraseñas o software conseguido ilegalmente. Su actividad era simplemente el deseo de aprender y de ver que no había sistemas inviolables. Y además, dejó en claro que no se requiere de gran habilidad técnica (que sin duda la tiene), sino de hacer esta ingeniería social para hacerse de contraseñas, o entrar a un edificio en donde supuestamente solamente tiene acceso e personal autorizado. Mitnick no es el primero que saca ventaja de esta ingeniería social, pero sí es uno de los mejores en este sentido, porque cuando se interesaba por algo, lo conseguía sin titubear, sin mostrar emociones que lo pudiesen evidenciar.

Después de esta historia sobre este importante hacker, Mitnick eventualmente fue considerados “rehabilitado” y decidió iniciar una empresa de consultoría sobre seguridad informática, la cual parece que ha sido un acierto. A Kevin Mitnick se le contrata en muchos países no sólo para que ayude a proteger a empresas, tanto públicas como privadas, ante el acecho de los crackers y hackers. Pero además, da pláticas y conferencias al respecto.


Y esto fue lo que hizo este 31 de octubre del 2017, en una plática que dio en el Foro Masaryk, patrocinado por Microsof. Kevin Mitnick claramente tiene una plática perfectamente preparada y en cerca de hora y media mostró algunos de sus trucos, platicó ciertos detalles de su vida como hacker y finalmente, mostró incluso cómo hay que protegerse contra toda serie de dificultades, incluso de los virus ransomware como WannaCry.

Fue notable lo que Mitnick hizo. Mostró cómo clonar tarjetas (como las que se usan en ciertos hoteles para abrir las cerraduras de los cuartos), además de enseñar algunas herramientas (de hardware y software), para poder hacerse de información que se tienen en las tarjetas magnéticas sin que el usuario siquiera se dé cuenta. Por ejemplo, hace unos años, gracias a un equipo electrónico que llevaba en su backpack, Mitnick se hizo de más de una centena de datos de tarjetas de crédito simplemente caminando por los pasillos de una conferencia a la que asistió.


Al final del evento Mitnick hizo un par de regalos a todos los que pudimos asistir al mismo: su libro: “Ghost in the Wires”, escrito junto con William L. Simon y su tarjeta de presentación, la cual está hecha en metal y contiene “un juego de ganzúas”.

Si tuviese que decir algo sobre Kevin Mitnick, podría confesar que nunca pensé que el mundo era un lugar tan poco seguro. Pensé que finalmente el hackeo sólo podía hacerse vía una habilidad técnica que solamente poseen unos cuantos. Sin embargo, eso fue francamente desmentido por el propio Mitnick. Y cuando me firmaba el libro le dije que odiaba que me hubiese abierto así los ojos. Le dije que más que nunca me sentía desprotegido. Sonrió y me contestó algo como esto: “si logré que te dieses cuenta de la realidad en este sentido, mi labor está hecha”.

El consumismo y el nuevo iPhone X



Desde hace mucho tiempo se sabe de enormes filas que hace la gente para adquirir el nuevo teléfono de Apple. Este comportamiento no es únicamente en los Estados Unidos, sino que se repite en Japón e incluso en México. Llama siempre la atención porque al final del día lo que están adquiriendo es un equipo que cuesta mucho más caro que el promedio pero que, como la empresa Apple ha encontrado, vende "status". Tal vez esa sea la razón para hacer filas de hasta días.

Y he visto en unocero.com un artículo en donde se muestra la primera persona en obtener el nuevo iPhone X. Se le ve feliz y desde luego, supongo que tendrá unos 23 mil pesos al menos para poderse hacer de este nuevo teléfono móvil.

Y más allá de la argumentación de que el nuevo juguete de Apple sea muy costoso y cada quien hace de su dinero lo que quiera, habría que preguntarse ¿por qué la gente hace estas colas enormes? ¿por qué no comprarlo al día siguiente de la venta inicial, o a la semana? ¿por qué les urge tener el nuevo iPhone X?

No quiero dejar pasar por alto el tema del costo del teléfono iPhone X. Podrá ser una maravilla electrónica pero por 23 mil pesos te puedes comprar una computadora muy bien armada. Por ejemplo,  una iMac, con pantalla de 21 pulgadas, con un procesador Intel Corei5, cuesta dos mil pesos más que el iPhone X básico. Y desde luego, hay equipos de cómputo portátiles que están entre los 10 mil y 15 mil pesos, unos 8 mil pesos más baratos que el iPhone X.

Y sí, ya sé, que cada quien haga lo que quiera con su dinero. Simplemente apunto que el costo de un equipo de telefonía (de gama media pero muy razonable en uso), sale en unos 4 mil pesos, aunque incluso las empresas de telefonía te lo dan gratis con el plan de dos años que elijas. Es decir, más que un teléfono lo que Apple vende -una vez más- es el oscuro objeto del deseo, aunque en el fondo no haga mucho más que lo que el teléfono hacía antes. Las nuevas tecnologías incorporadas como el Face ID parece que no es infalible y los detalles como el que no tenga marco la pantalla parece asombrar a mucha gente, pero son cosas de las modas, que después se olvidan o se regresan al esquema anterior.

Voy a especular las razones: en mi opinión, lo que pasa es que hemos sustituido el ser por el tener. Ser un profesionistaestupendo o un músico bueno, por ejemplo, requiere de estudiar por años y muchas veces, a lo mejor, los resultados no se observarán en un gran salario aunque quizás sí en la satisfacción personal de hacer las cosas bien. El ser es más difícil que el tener, porque el acceso a muchas cosas se puede dar por haber tenido una familia acomodada que nunca ha tenido dificultades económicas y entonces, querer tener el teléfono X o Y es simplemente un asunto de que tengo el dinero y entonces lo quiero y lo compro. Y si a esto le sumamos el hecho de que para mucha gente mostrar que usa un iPhone los hace felices porque los hace de cierta "elite" (que sólo está en su cabeza), pues combinación completa: ahí están las filas por tener ese nuevo teléfono.

En breve: es más fácil tener que ser, porque además, el tener se observa continuamente. Yo he visto estudiantes en mis clases que tienen una capacidad asombrosa para programar, o que entienden temas avanzados de estructuras de datos sin problemas, pero esto no se ve en la calle, ni se asoma como cuando uno saca un flamante iPhone X ¿verdad? Y por eso tal vez los poseedores de estos nuevos juguetes que da la tecnología los hagan creer que son mejores, o más deseables, o más "qué sé yo", porque no se me ocurre ninguna otra razón.

Concluiría con una frase que escribiese Albert Einstein en una nota que dejó a un botones de un hotel en Tokio y que acaba de ser subastada (con otros escritos del famoso físico), que dice: “Una vida tranquila y modesta trae más alegría que una búsqueda de éxito ligada a un constante descontento”.

Friday, October 20, 2017

El festival Aleph de la UNAM


Entre las actividades del Festival Aleph de Ciencia y Arte, en la UNAM, en el Centro Cultural Universitario, fui invitado a compartir una plática con el Monero Bef, con el que hablaremos de la física de los superhéroes. Bef además de monero e un estupendo escritor y novelista.

Así pues, el 21 de octubre del 2017 (sábado), estaremos a las 11 am en el Centro Cultural Universitario, para platicar de este tema, que quiero suponer, será interesante a partir de que Bef sabe de Comics un montón y un poco más.


Monday, October 16, 2017

Programación lúdica: ecualización del histograma de una imagen



El proceso digital de imágenes tiene una serie de técnicas para poder manipular los pixeles de una imagen. En un artículo pasado vimos la manera de ajustar el contraste a partir de estirar el histograma de frecuencias de valores de los pixeles en una imagen de tonos de gris. Cabe señalar que en una imagen de grises solamente puede haber 256 tonos diferentes, cuyas componentes de color son: (0,0,0) que es el negro; (1,1,1) que es menos negro... y así hasta (255,255,255), que es blanco.

Desafortunadamente el estirar el histograma no sirve cuando la diferencia entre el contraste mínimo y máximo es de 255, porque la fórmula para cada nuevo pixel sería: (TonoDeGris / 255) * 255, lo cual sería dividir entre 255 y multiplicar entre 255, lo que dejaría el resultado como el pixel original. Por ello, es necesaria otra técnica y ésta es lo que se llama la "ecualización de un histograma".

Cuando uno "ecualiza" algo, por ejemplo, una señal de audio, lo que hacemos es que los bajos y los altos se igualen. En lo que se refiere a gráficas, cuando hay muchos pixeles oscuros entonces se reduce esa cantidad y si hay pocos pixeles claros, se incrementan estos.

Para "ecualizar" (o igualar) los valores del histograma, lo que tenemos que hacer es simplemente crear algo que se llama CDF (Cumulative Distribution Frequency), lo cual es simplemente un arreglo de 256 bytes que contienen la suma de los valores de las frecuencias de los valores previos. Por ejemplo, si tenemos valores de frecuencias para los tones de grises: 52 tenemos 1, 53 tenemos 3, 58 tenemos 2 y 59 tenemos 3, entonces el CDF será 1, 4, 6, 9, etcétera, para el CFD[52], CDF[58] y CDF[59]. Simplemente sumamos el valor actual con el anterior y listo. Teniendo este valor, solamente nos falta calcular la ecualización de cada pixel, la cual es una función como ésta, para cada pixel en la imagen: NuevoPixel = round(((CDF[R]-1) / CDF[255]) * 255).

Para ver si esto funciona, tomemos la siguiente imagen de Lena:



Y procesemos de acuerdo a lo que hemos dicho:



Puede observarse que la imagen se ecualizó y el contraste cambió significativamente. Nótese cómo el histograma se "estiró" de alguna manera.

Cabe señalar que esta técnica puede no ser necesariamente la mejor pero todo dependerá de qué queremos hacer y por qué queremos ecualizar una imagen.

A quien le interese este tema, escríbame a morsa@la-morsa.com y le enviaré el software ejecutable y el código fuente escrito en Delphi.

Saturday, October 14, 2017

Cómo realizar el contraste de una imagen


En el curso que doy en la Facultad de Ciencias de la UNAM, de Proceso Digital de Imágenes, enseño cómo hacer una serie de filtros, muchos de ellos se pueden ver directamente en Photoshop, aunque otros, sobre todo los artísticos, no parecen ser fáciles de saber cómo están hechos, porque no hay documentación al respecto y en el oráculo que es Internet no he encontrado referencias sobre los mismos.

De todas maneras en este blog ya he descrito muchos de los filtros que enseño y otros que incluso no están disponibles en Photoshop o que hacerlos mediante esta herramienta pudiese resultar muy problemático de simular.

Uno de los filtros más comunes es el del contraste, y existen un par de algoritmos para realizarlos. Cuando uno aplica este filtro lo que hace es mover normalmente un valor el cual modifica pixel a pixel la imagen con la que estamos trabajando. Sin embargo, el resultado final muchas veces se hace a "ojímetro", es decir, midiendo visualmente cómo se ve la imagen al aplicarle cierto contraste.

Hay, sin embargo, una idea interesante para contrastar imágenes de manera automática. Esto se hace a través del ajuste del histograma de una imagen, el cual se basa en diferentes pasos (primero hablaremos de imágenes en tonos de gris):

  1.  cargar la imagen a procesar
  2.  calcular el histograma de frecuencias de tonos de gris de la imagen
  3.  Localizar los valores máximo y mínimo de los pixeles y hacer la resta de forma absoluta, es decir, nos dará el máximo contraste en términos positivos
  4. Aplicar la siguiente fórmula: NuevoPixel = (TonoDeGris / MaximoContraste) * 255
  5. Colocar el tono de gris nuevo en los tres componentes del pixel procesado (RGB).


Cabe decir que si tomamos el máximo contraste (MaximoContraste) como 255, la fórmula simplemente no hace nada, pues tendríamos: NuevoPixel = (TonoDeGris / 255) * 255, lo cual da que el valor es simplemente NuevoPixel = TonoDeGris, o lo que es lo mismo, multiplicamos y dividimos por 255.

Por ejemplo, la siguiente imagen de Einstein (ver siguiente figura), muestra su histograma que, como puede verse, tiende a estar más oscura que clara. Si tomamos la diferencia de contrastes como 225, entonces podemos aplicar la fórmula mencionada y ver cómo mejora la imagen.



Obsérvese (siguiente imagen), el resultado de esto. Nótese cómo cambia el histograma también.



Este procedimiento, como se mencionó, falla si tomamos 255 como el máximo contraste porque entonces no le estamos haciendo nada a la imagen. Sin embargo, se me ocurrió que bien podría yo decirle el valor máximo de contraste y debería funcionar. Como no estaba seguro de esto, hice el programa en cuestión y ¡ay! hallé que en principio sirve, pero deja "artefactos", es decir, puntos indeseables que no deberían quedar en la imagen procesada (véase la siguiente imagen)



Este proceso puede hacerse para imágenes en color también (no lo he hecho aún), pero en los documentos y páginas web que he leído, aparentemente funciona. Ya hablaré de los resultados de este proceso usando color, pero pienso que igual que en el caso anterior de tonos de gris, en algunos casos el procedimiento también dejará artefactos.

La solución es hacer una ecualización del histograma, pero esto es más complejo y lo abordaremos en otro artículo. Mientras tanto, dejo accesible el código fuente y ejecutable en Delphi de este programa. Basta con pedírmelo a mi correo morsa@la-morsa.com y lo encontrará a la brevedad en su buzón.

Monday, October 09, 2017

¿Es el ser humano bueno?



Hoy, como muchos otros días, recibo correos en donde se me indica que se ha bloqueado mi cuenta en el banco X y para desbloquearla debo ir a una página web en donde me pedirán mis datos y mis contraseñas. La página a la que me remiten, en su URL no dice por ejemplo, www.santander.com, sino www.satander.com, en un afán de que lea mal y que crea que estoy en la página oficial del banco en cuestión. A todo esto, lo que veo es una página idéntica al del banco, nada más que con los enlaces a sitios que desde luego, no corresponden a la institución financiera.

Y hoy me llega un correo diciendo que mi cuenta de Netflix tiene problemas. Y sí, debo tenerlos porque ni cuenta de Netflix tengo. O bien, me indican que Amazon me da por ser un gran cliente un bono de 50 dólares, lo cual, al entrar en los enlaces correspondientes, es fácil darse cuenta que esto no tiene nada que ver con la tienda de libros en línea. Es otro sitio falso que quiere que conteste preguntas personales, que le dé datos confidenciales, etcétera...

Pero por si fuera poco, desde hace unos días he empezado a recibir una andanada de correos de hermosas damas rusas que quieren todo conmigo. Algunas incluso me dicen que no saben por qué ya no les contesté. Es raro que pregunten eso porque simplemente nunca les escribí.

No falta, evidentemente la señora en África, que tiene muchos millones, un marido muerto, ella enferma terminal de cáncer, que quiere donarme toda su fortuna a mí, un absoluto desconocido, para que entonces le cumpla su última voluntad y haga un centro para niños pobres además de quedarme con un estupendo bono de muchos millones por mi gran obra. Pero claro, todo esto no puede ser verdad y no lo es.

Y podría seguir en esta lista absurda de mentiras por correo que recibo constantemente. En todos los casos hay un afán de defraudarme de alguna manera. La red Internet está llena de sitios en donde se reportan todos estos fraudes pero la ingenuidad humana parece siempre sobrepasar todas las advertencias. Y no importa que les diga que no, no hay nadie en el mundo que le va a regalar millones de dólares por su linda cara o bien, no, no existe una escultural mujer de ojos azules y sonrisa de dientes blancos, perfectos, con medidas asombrosas de modelo, que quiera ser tu esposa.

Quienes escriben esos correos saben que sus mentiras y sus maquiavélicas ideas para defraudar a los remitentes nunca recibirán castigo. Y por eso son capaces de mentir, de poner fotos falsas, de hacer alusión a sitios web para dar credibilidad a sus falsedades o mandar fotos de alguna anciana en un hospital para supuestamente hacer creíble su trampa (http://la-morsa.blogspot.mx/2017/03/la-tecnologia-contra-el-fraude-nigeriano.html). Y confían en los seres humanos ingenuos, que ante la posibilidad de ganar dinero sin hacer nada, se les nubla el mínimo razonamiento y caen en la trampa.

Pero fuera de todo esto, en este cotidiano acto de borrar a todos estos tramposos (porque nada m's se puede hacer realmente), me pregunto algo: ¿es acaso el hombre un ser bueno? ¿y si la respuesta es afirmativa, por qué hay tanto tramposo que se muestra por Internet? ¿No será finalmente que la naturaleza humana tiene más que ver con la maldad?

Tuesday, October 03, 2017

El país de los pedinches (parte II)



México, como ya mencioné aquí, se ha instalado como un país en donde todo mundo te pide dinero para todo género de causas. Y entiendo que muchas organizaciones que buscan hacer el bien muchas veces no tienen los suficientes recursos y entonces apelan a los donativos, a la "cooperacha", para hacerse de fondos, pero lo que pasa en este país ya es ridículo.

Una vez estaba en una comida y alguien, que trabaja en una ONG, decía que había que hacer donativos porque el dinero no alcanzaba. Le respondí con un "ni alcanzará". Es decir, no importa cuánto dinero se dé a estas organizaciones. Siempre las necesidades las rebasarán. Pero no importa eso, el chiste es pedir y que todos den, como en la pirinola, donde "todos ponen" (menos el gobierno, desde luego).

Con los sismos, un fenómeno que aparece de inmediato, como de generación espontánea, son los centros de acopio. Y la verdad es que habrá muchos centros que trabajarán de manera tal que todo lo que reciban se entregue a las personas en desgracia. El problema es que nadie puede estar seguro. Por ejemplo, por donde vive mi madre una casa puso una buena pancarta, colgada en todo lo ancho de la calle, en donde dice ser centro de acopio. Pasé por ahí a pie y vi cajas, papel de baño, bolsas de arroz, etcétera, apiladas. ¿Qué hacían ahí? ¿Se mandarán a los damnificados? ¿Cómo sé? ¿Por qué debo confiar que eso pasará? Y pensemos en el número enorme de centros de acopio en donde, por ejemplo, en los últimos días quedaron algunos "sobrantes" porque recién les llegaron esos donativos en especie. ¿Se entregarán? ¿A quién le rinden cuentas? Finalmente si deciden por ejemplo, quedarse con unas bolsas de frijol, ¿quién las va a extrañar? ¿O quién les va a reclamar algo? Y si consideramos que la mitad del país vive en la pobreza, entonces estos centros de acopio pueden servir para ayudarse a sí mismos, cosa que está mal, porque no habría sido la idea original de dichos centros.

Pero si esto fuera poco, voy caminando por la calle y veo a un tipo con una alcancía pidiendo para el Teletón, indicando que lo que se recaude es para los damnificados de los sismos. ¿Es neta? Y entonces empiezo a pensar que ¿cuál teletón? es un vivales más. Y poco después veo a otro con otra alcancía que dice algo así como "México de pie", y también pide dinero a los automóviles en los altos. Vamos, pedir siempre resulta fácil y lo es más que el ponerse a trabajar. Y toda esa gente que sale con sus alcancías, ¿Por qué mejor no trabaja y dona sus salarios? ¿Por qué hay que pedirle a los demas? ¿Por qué no pedirle, perdón, exigirle al estado que cumpla con sus obligaciones? Misterio.

Yo dejé de dar dinero en la calle cuando en una ocasión, que fui a la Delegación Benito Juárez a hacer mi pasaporte, y estaba esperando que me lo entregaran, platiqué con una señora que vestida como enfermera, con una alcancía en forma de pequeña maletita de cuero, pedía dinero en la calle. Ella me contó que el dinero que juntaba lo llevaba a no sé qué lugar en donde abren la dichosa maletita y le dan la mitad de lo recaudado. Así de simple es el asunto.

En suma, creo que de verdad, dejémonos de más teletones, aunque el cretino de Fernando Landeros llore porque la gente ya no quiere cooperar debido a la propaganda en contra que se ha difundido ya por años en las redes sociales. Por ejemplo, con los damnificados del sismo, ¿por qué no pedirle al gobierno que use los 9 mil millones de pesos, más todos los donativos de empresas y personajes públicos, para aliviar la situación? ¿Por qué esa insistencia de que la ciudadanía se siga "mochando"?

Saturday, September 30, 2017

De sismos y ciudadanía



Dentro de un par de días habrán pasado dos semanas desde el espantoso sismo del 19 de septiembre del 2017. Como pasó en 1985, la ciudadanía se volcó para ayudar a mucha gente que quedó atrapada en edificios y construcciones colapsadas. Como hace 32 años, el gobierno resultó casi de adorno y hoy, gracias a las redes sociales, hubo una comunicación que no se pudo tener en el 85.

Ahora los ciudadanos tienen voz y opinan -muchas veces sin bases- de cuanto tema se les ocurre. Las redes sociales guardan todos esos bytes de las infinitas discusiones e intercambios de opiniones y esto enriquece nuestro entorno muchas veces.

Sin embargo, cuando ocurren los sismos y pasa gradualmente la emergencia, entonces no faltan los personajes que en el sitio de videos más famoso del mundo, YouTube, expresan sus opiniones sobre lo que se debe seguir haciendo o bien, sobre lo vivido y lo que se espera que ocurra con la ciudadanía.

Y así tenemos a varios actores y actrices, como Eugenio Derbez, que siempre tiene que promoverse en cuanto lugar puede, a decir que él no esperaba ver que la ciudadanía hubiese actuado como actuó después de la sacudida que nos dio el sismo. Y supone que ya México cambió y que ganamos un nuevo México en donde la corrupción y el egoísmo se quedan atrás. Pero la realidad es que todo su discurso son palabras huecas porque hay algo que rebasa todas las buenas intenciones, el sobrevivir día a día.

Y sí, quisiéramos pensar que México cambió, pero no lo veo realmente. Por ejemplo, ¿se va a reconstruir la ciudad? Suponemos que sí por lo que sí por lo que dijo Peña Nieto. ¿Y los fondos apá? ¿Y la transparencia? Bien gracias. ¿Por qué nadie levanta la voz para que se dé una relación de donativos y del cómo se usará, del cómo acceder a ellos? De eso nada.

Lo grave es que todo eso los políticos lo saben y no dirán nada porque entienden perfectamente que con el correr del tiempo regresaremos a lo que es México, este país desorganizado, mal hecho, que no sirve (dixit Russek), en donde el que no tranza no avanza y en el que eventualmente los del poder decidirán sobre el futuro de todos nosotros pero siempre a favor de ellos.

Nada va a cambiar porque simplemente no hay líder moral en este sentido. Ya más de uno dirá que está López Obrador, y aunque no tiene cola que le pisen, es claro que con este país de tramposos y en donde jamás se respeta la decisión en las urnas, que llegue a la presidencia será imposible y por ende, terminará el Peje mandando al diablo a las instituciones y vivirá hasta su último respiro gracias a su partido, Morena.

Y lo peor es que si este escenario se cumple no pasará nada. Todo seguirá igual. El sismo cimbró 50 segundos a esta ciudad y quizás a este país por entero, pero será como esas catástrofes que habremos de apechugar porque la vida sigue. Yo dudo que algo cambie sin un líder verdadero, uno que ponga a temblar de verdad a la farsa institucional, uno que de verdad termine ganando las elecciones y juzgando a todos estos ladrones de cuello blanco que cada seis años llevan a este país a la quiebra. Mientras no exista algo así, todo habrá de pasar como si nada.

Y si alguien cree que las redes sociales, sus críticas, sus memes, sus videos, todo lo que se ve en ellas, incide para que las cosas cambien, pues les tengo noticias. No es así. Los políticos lo saben, los del gobierno lo saben. Son válvulas de escape de la ciudadanía en donde podemos mentar madres y decirle al presidente que chingue su madre, pero eso no cambia un ápice a este país, aunque quizás le da más calma a quien insulta al mandatario, el cual -cabe decir- ni nos ve y ni nos escucha.

Así pues, todo quedará en esas buenas intenciones, aunque de buenas intenciones esté empedrado el infierno.